En esta serie, el artista confronta al espectador con iconos de la cultura universal, desplazándolos hacia un territorio donde el mito se vuelve contemporáneo y político.
Sus retratos, de aparente sobriedad clásica, se tensionan con consignas que ironizan, denuncian o celebran.
La obra oscila entre la admiración y la irreverencia, entre el homenaje y la crítica. Tejedor convierte así el rostro célebre en un soporte vivo donde dialogan cultura pop, conciencia social y memoria colectiva.