El formato panorámico se abre paso como un escenario infinito donde las figuras gritan, comprimidas y asfixiadas, enlatadas dentro de los márgenes del propio cuadro. En palabras de Tejedor: «El día a día. El metro, el telediario, fin de mes. La mayoría de la gente no vive, sobrevive».

Los rostros se expanden y chocan entre sí, atrapados en un presente y un futuro insostenibles, al borde del colapso.