Retratos que forman parte del recorrido, realizados en distintas etapas y que mantienen su lugar dentro del conjunto de la obra.
Piezas que no pertenecen al núcleo actual, pero que siguen activas dentro del proceso y ayudan a entender su evolución.
En ellas ya aparecen decisiones que después se consolidan: la tensión sobre la imagen, la intervención del color o la relación entre control y ruptura.
No funcionan como un conjunto cerrado, sino como fragmentos de un desarrollo que continúa.
Forman parte del mismo lenguaje, aunque desde otro momento.