Entre 2013 y 2020, Marcos Tejedor desarrolló su etapa como fotógrafo profesional en Costa Rica, trabajando en resorts 5 estrellas que recibían a personas de todo el mundo. En ese entorno vacacional, también encontró su mayor interés en el retrato.
Su mirada se centró especialmente en capturar la expresión auténtica de la gente, de todo tipo, sin excepción: niños llenos de vida, jóvenes radiantes, ancianos serenos.
Aunque también realizó fotografía de bodas y sesiones familiares o de pareja, fue el retrato lo que definió esta etapa de su trabajo.
Cada imagen buscaba algo más que un recuerdo de viaje: una emoción verdadera, un instante irrepetible, la luz natural de la felicidad en su estado más sincero.
Esta dedicación al rostro y a la expresión humana es una parte importante de la base que más tarde también influiría profundamente en su obra pictórica.